En la imagen tienen a la izquierda al guardaespaldas oficioso del tránsfuga y a la derecha al que todos los días frota la espalda al tránsfuga, cual genio de la lámpara, al ser la única garantía de ambos para mantener su insostenible gobierno. El tránsfuga, como ya sabrán, es Jorge Pérez, edil no adscrito y proscrito por Cs y, en realidad, por todo vecino que posea una mínima noción de lo que es la moral y la decencia.Ambos de la foto están a sueldo público, uno es el coordinador del grupo socialista, Juan Antonio González, ex edil y ex otras cosas como esa extraña relación "empresarial" con el púnico ex alcalde de Serranillos del Valle. El otro es todo un alcalde de una ciudad de 190.000 habitantes, postrado ante un espectro de edil al que la noche le confundió hace mucho tiempo y que vaga sin principios, pero con total desfachatez y desvergüenza por los salones consistoriales.
Como en las pelis más cutres de la España del "landismo" de los sesenta donde se contaba cómo ponían un "pisito" a la amiga, en el 2016 se pone al amigo un "despachito", o sin el "ito", porque cabe más de un individuo o individua. Despacho, móvil, ordenador, portátil, consejo de administración..., lo que sea menester para el señor tránsfuga es el mandato del alcalde del PSOEbre Santiago Llorente. Es quizá la única actividad política a la que dedica verdadera atención este infausto gobierno del PSIU: "que no le falte de ná". Y si hay que darle cariño, compaña y conversación melodiosa en cada bar, restaurante o carpa pepinera pues se le da, que La Roca (y los 40 comilones) bien vale dejar a un lado los dogmas socialistas.
¿Y los vecinos? "¡Quiénes son esos!", dicen en el PSIU. "Números, frías cifras. A quien hay que dar calor es a Jorge y a su adlátere. Apostamos todo en el mus político a chica y ahora no vamos a dejar que todo nuestro cortijo se nos caiga como un castillo de naipes por un ataque de ética", debe ser la reflexión de D. Santiago "el hipotecao". Y tanto que lo está, porque con menuda prenda ha pignorado a toda una ciudad. La suerte está echada, porque la suerte del tránsfuga es la suerte del actual alcalde. Un gobierno tránsfuga al que se le "transfugó" cualquier valor digno de mención. Un gobierno tripero y tragón del presupuesto público al que esperemos que pronto se le haga un profundo lavado de estómago agradecido.



