Hay una frase que me gusta utilizar: "lo que no mejora, se degenera siempre". Y va en la misma línea que el título de este post. No existe situación estática que permanezca invariable. Todo fluye, todo cambia, nada permanece, que diría Heráclito de Éfeso. Y digo esto para describir
la enorme tristeza que me produce el sectario y partidista comportamiento del partido gobernante de Leganés con ocasión del 36º aniversario de la Constitución Española.
El PP de Leganés, quebrantando las menos escritas, pero quizá por eso las más obligatorias reglas del juego, ha decidido que la Carta Magna es un objeto del que poder apropiarse, monopolizar y sacar lucimiento partidario. No se entiende de otra manera que el ayuntamiento de Leganés, como institución, no haya celebrado ni un solo acto en conmemoración de la Norma Fundamental de nuestro Estado y sí
dedicara el sábado de onomástica constitucional para montar una romería churrera al más puro estilo de las pelis sesenteras con banderitas y esperando a Mr. Marshall. Es este un patriotismo zafio, casposo, que se mide por cuánto de largo te mide el pendón rojigualda o cuántas veces se utiliza la expresión unidad de España mientras tus dineros corren hacia Suiza, Andorra o cualquier otro paraíso. Lo de instalar una nueva bandera en la Plaza España de Leganés, donde ya está la que alberga el edificio consistorial o la de la propia sede del PP, no es más que la metáfora perfecta de la gestión de este gobierno en Leganés: inane, insustancial, inútil, chapucero, superfluo y derrochador.
Más lamentable es si cabe el que por segunda vez, salvo que este artículo les espolee, no están ni se les espera los homenajes a entidades y personalidades pepineras. Otro vergonzante distintivo que añadir a la deplorable hoja de servicios de este alcalde y de su lamentable gobierno. Es tal el enconamiento, animadversión y tensión existente con la sociedad civil leganense, que de nuevo el PP deja sin reconocer ni premiar la labor de las muchas personas y colectivos que construyen y transforman en postivo nuestra ciudad.
Este año la propuesta de ULEG no podía ser más amable y sin aristas: el Club Atlético Trabenco y la Casa Regional de Castilla La Mancha. Pues ni con esas. Quizá es que merezcan más boato gente como Bárcenas, Camps, Fabra, Granados, Matas..., todos ellos alabados en más de una ocasión y hasta hace no mucho tiempo por el presidente de la Nación.
Es más que evidente que el alcalde Jesús Gómez pasará a la historia pepinera como el más grande constructor, pero de disensos. Él solo se siente cómodo en un ámbito donde reine la conspiranoia, el frentismo, el fanatismo ideológico, el revanchismo, las ansias espurias y los complejos inconfesables. El peor caldo de cultivo para generar consensos en beneficio de la comunidad. ULEG lleva denunciándolo prácticamente toda la legislatura. Pero ULEG no se va a dejar arrastrar por ese clima bélicoso y cainita del que hace gala quien nos desgobierna. Por eso estamos paso a paso, piedra a piedra construyendo la ilusión por un nuevo Leganés.
Esta semana ya iremos a por la 4ª propuesta de esas 27 grandes iniciativas que abrirán un nuevo tiempo en nuestra ciudad. Un tiempo donde dedicaremos cada segundo a construir, porque cada instante que no dediquemos a construir, lo estaremos dedicando a destruir.