

En este curso político que comenzará en septiembre, una de las principales batallas que vamos a mantener desde ULEG va a ser la de exigir a la Comunidad de Madrid un calendario-programa de las inversiones que tiene planteadas en Leganés para la presente legislatura. No queremos cifras generales, ni declaraciones vagas. Queremos transparencia, precisión y saber a qué nos podemos aferrar los leganenses para no estar sujetos a las maniobras electoralistas-inauguracionistas que tanto a gustan a muchos políticos como ha pasado con el metro a La Fortuna.
Porque queremos saber cuáles van a ser esas previsiones concretas en materia de, por ejemplo, escuelas infantiles, educación,infraestructuras, vivienda, centros de salud o especialidades médicas para también exigir al alcalde que cumpla con su parte y así nos quede bien claro a quién hay que pedir cuentas.
Ya está bien de que unos y otros escurran el bulto, y busquen excusas de todo tipo (que si no me habla, que si no soy de los suyos, que si no es mi competencia…). Y ya está bien de que se condicione lo que necesita o le va a "tocar" a Leganés en función de si el que manda es de mi cuerda política. No fue muy prudente por parte de Gómez Montoya condicionar casi todo su programa electoral a que fuera Simancas el presidente de la CAM, como tampoco lo fue por parte de Bragado el desfile presidencial de Aguirre y de consejeros que pasaron por Leganés en los poco más de 20 días de alcaldía del PP. ¿Han vuelto a ver a los consejeros después? ¿Han quedado en saco roto las promesas y la lluvia de dinero regional? Espero que no. Los mandatarios “peperos” quedarían con “el culo al aire”, demostrando que se discrimina y no se gobierna para los ciudadanos en general, sino sólo para los que les votan. En cualquier caso, si empiezan a olvidar esas promesas e inversiones, las hemerotecas y los vecinos se las recordaremos.
En muy pocos meses comienza el debate presupuestario tanto en el Ayuntamiento de Leganés como en la Comunidad de Madrid. Los presupuestos son la verdadera herramienta de gestión y donde se demuestra, más allá de las palabras, la apuesta política de un gobierno ya que se decide cuánto se va a gastar y en qué. Ahí veremos si unos y otros se vuelcan en políticas sociales, en la participación vecinal, en trabajar por los ciudadanos y barrios más desfavorecidos y por el bienestar general o si en cambio prefieren jugar a la demagogia, a la propaganda, a pagar favores o a la estéril lucha política entre administraciones. De esto último ya tenemos sobrada experiencia (casos del Hospital Severo Ochoa, del metro a La Fortuna, de las Bescam…), de lo primero vamos a ver si tenemos suerte a partir de este año. ¿Qué creen que pasará?

