El refranero español y el acervo popular es muy rico en expresiones que explican el título de este post: "no se puede estar en misa y repicando", "estar al plato y las tajadas", "el que mucho abarca poco aprieta", "no se puede servir a dos señores"... Ya hace más de un año vaticinamos que esto podría pasar y que sería lo que en realidad marcara la legislatura. Entonces hablábamos, metáforicamente, de "matar al padre". Más de un año después y ya huérfano de "madre política", se hace imprescindible que D. Jesús Gómez Ruiz tome ya la alternativa y deje de jugar a mil barajas.
Este más de un tercio agotado de mandato o legislatura y lo insustancial del mismo por el agarrotamiento institucional en el que vive el alcalde-diputado-consejero-tertuliano-? y su falta de concentración en la tarea por la que debe volcarse en cuerpo y alma nos ha obligado a presentar la moción que transcribimos para el pleno que se celebrará este jueves 27. O alcalde o diputado:
El hecho de acumular dos cargos de tamaña responsabilidad como el de alcalde de una gran ciudad de cerca de 200.000 habitantes como Leganés y el de representar en la Asamblea de Madrid como diputado a más de 6 millones de madrileños no está haciendo ningún bien ni a los intereses de los leganenses ni de los madrileños en general, porque es metafísicamente imposible volcarse 24 horas del día en ambas ocupaciones de forma acorde a lo que exigen la esencia de tales cargos y a la vez atender debidamente a las cargas que llevan aparejadas tales honores públicos.
A esta incompatibilidad ontológica, se le suma la incompatibilidad moral y política que desde Unión por Leganés-ULEG venimos denunciando desde antes de que el alcalde de Leganés sumara a sus tareas públicas retribuidas la condición de diputado regional. En este sentido, desde ULEG, y anticipándonos a lo que podía pasar, presentamos ante este pleno municipal diversas iniciativas que, en su mayoría, fueron apoyadas por el propio grupo Popular, donde se instaba al Sr. Ruiz, como alcalde y diputado en la Asamblea de Madrid, a que reclamara y defendiera en todo caso los intereses de Leganés y de sus vecinos, especialmente en materias como infraestructuras, vivienda, educación, sanidad… Sin embargo, unos meses después hemos podido comprobar cómo todas estas mociones que expresaban el posicionamiento y voluntad del pleno al ser aprobadas por unanimidad y/o mayoría han quedado en “agua de borrajas”.
A pesar del voto de confianza inicial de nuestro grupo municipal, los hechos nos han dado la razón, no sólo por las notables ausencias del alcalde en todo tipo de actos, eventos y responsabilidades municipales por tener que atender a sus otras obligaciones, sino por la contradicción irresoluble que en más de una ocasión ha supuesto la naturaleza política anfibia que ha de encarnar nuestro primer edil: sirva como muestra el caso del cierre de urgencias en el barrio de La Fortuna, donde por un lado vota como diputado en la cámara autonómica a favor (directa o indirectamente) de tal cierre y del recorte en los servicios públicos que se prestan a los ciudadanos de Leganés, y por otro se escenifica un supuesto posicionamiento en contra cuando se pone el "mono" de alcalde. Un claro ejemplo que hace bueno el refrán español de “no se puede estar al mismo tiempo en misa y repicando” y de cómo ambas responsabilidades se terminan ejerciendo en detrimento de los propios ciudadanos, a quienes sí les gusta saber qué hace tanto la mano derecha como la izquierda de sus representantes públicos.
Esta incompatibilidad ontológica, moral y política, ha provocado y provoca en la opinión pública un destacado debate, donde además de la polémica que nace por la acumulación de cargos y emolumentos públicos, se da por sentado que un alcalde de un municipio como el de Leganés debe volcarse en esta tarea de manera exclusiva y, prácticamente, excluyente. Tal es el clamor ciudadano en este sentido que en otras regiones españolas las propias leyes han considerado incompatible el ser alcalde y diputado autonómico, como así recoge, por ejemplo, el artículo 6.2 c) de la Ley 1/1986, de 2 de enero, Electoral de Andalucía.
Por todo ello, desde el grupo municipal de Unión por Leganés-ULEG, proponemos al pleno la siguiente
Moción
- Instar al alcalde de Leganés a que renuncie o dimita de su condición de diputado o elija entre el cargo de alcalde y diputado por suponer una manifiesta incompatibilidad moral y política y resultar perjudicial en la práctica para los intereses vecinales.
- Dar traslado oficial y poner en conocimiento del contenido de esta moción a la Presidenta Regional, a la Asamblea de la Comunidad de Madrid y a los Portavoces de los diferentes grupos políticos allí representados, instándoles a que modifiquen la legislación regional e incluyan como causa de incompatibilidad con el cargo de diputado el ostentar la alcaldía de un ayuntamiento de la región




