Vemos cada día como nuestros gobernantes, de uno u otro signo, se desdicen, rectifican lo afirmado pocos días antes, hacen justo todo lo contrario a lo que prometían, se olvidan de los compromismos con la misma ligereza con la que los enunciaron... Son muchos los ejemplos, desde el "no + IVA" del PP, a la ridícula pose moral que ofrece el secretario del PSM, Tomás Gómez, cuando no paga ni a sus trabajadores o, sin ir más lejos, la última "boutade" de la lideresa doña Esperanza Aguirre, azote "liberal", que a pesar de lo aprobado hace unos días en su propio congreso, ahora nos sale con lo de cobrar peajes en las carreteras autonómicas.
Cuando uno observa estas acciones y actitudes lo primero que se puede pasar por la cabeza es decir: "vaya políticos tenemos, qué vergüenza, así está el país..." Pero si analizamos la situación con mayor frialdad y desapasionamiento, lo que tenemos que plantearnos los ciudadanos (también políticos al modo aristotélico) es hacer autocrítica y preguntarnos ¿Cuánto vale tener palabra en política? Y la respuesta es muy sencilla: tiene el valor que los propios ciudadanos la damos, y que es prácticamente igual a cero. ¿Qué coste electoral tiene faltar a la palabra? ¿Se castiga de algún modo la desfachatez política? Bien sabemos todos que no. Ahí están esos sempiternos argumentos del "y tú más" o del "más vale lo malo conocido" para justificar mil y una tropelías políticas.
A la palabra hay que dignificarla y darle máximo valor, sin olvidar lo que dijo Molière, "todos los hombres se parecen por sus palabras; solamente las obras evidencian que no son iguales".
Edito el sábado a las 10.30 h. Estas imágenes, cortesía del Canal 33, son impagables. Además, el "hit" comenzó en Leganés. Dejo enlace: http://www.youtube.com/watch?v=iZWb2apaASs
Y esto mejor todavía: http://www.youtube.com/watch?v=15Km7T9cUmk






