miércoles, 7 de marzo de 2007

La ignorancia mata

Me gustaría hoy destacar un comentario célebre que encierra, a mi juicio, una de las mayores verdades que se hayan expresado nunca al hablar del mundo de los humanos. Por supuesto que es aplicable en Leganés. Es triste que en una sociedad téoricamente democrática y plural, la clase gobernante nos quiera idiotizar tanto, con una educación cada vez peor, más pobre y sesgada, con una televisión lamentable, avergonzados por la argumentación infantil y simplista de nuestros representantes políticos (tú facha, tú rojo, tú ladrón, tú más... )

Luego no extraña que "Los del Río" dijeran cuando se les preguntó su opinión por el referendum sobre la constitución europea algo así como "si el Gobierno ha dicho que sí, seguro que está bien". Es una pena no darse cuenta de que la mayor prevención que un ciudadano ha de tener es siempre frente al poder, sea el que fuere. ¿Pero esto se enseña en nuestros colegios? Si ULEG consigue representantes en el Ayuntamiento, al menos en Leganés se hará.

"El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remiendos, depende de decisiones políticas.

El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales".
Bertolt Brecht

2 comentarios:

ñoño dijo...

Grandes verdades las de Brecht. Hay mucho analfabeto político, y lo peor es que son los que votan "a los suyos". Si no tienes una opinión propia, no votes.

Manu, the java real machine dijo...

Menos mal... pensaba que era el único que pensaba así.

La verdad es que la calidad de nuestra enseñanza no ha hecho más que disminuir en los últimos años, dando lugar a oleadas de jóvenes que no tienen ningún interés en la política o sus gobernantes.

Parece como si los políticos, todos ellos, se hubiesen dado cuenta de lo peligrosa que resulta una población despierta y con ideas propias, que podría exigirles mayor transparencia en sus gestiones y dejar de apoyarles ante los desmanes, como los actuales, que comenten...

En su lugar, prefieren una población adormilada que se mueve al son bajo lemas caducos y medias verdades...