
Hoy quería hablar algo de La Cantera. Un proyecto
que costó mucho dinero, no sólo por el proyecto en sí, sino por la innumerables páginas de publicidad que se pagaron para anunciarla. ¿Se acuerdan? Sí, cuando Raúl Calle, actual concejal de Urbanismo, era presidente de Emsule. Eran esos tiempos en los que aparecía su foto como si fuera más el presidente de Polaris World que un concejal de ayuntamiento. Bueno, pues La Cantera es uno de esos legados, junto con el chapucero túnel del Paseo de Colón o el
reloj con muñecotes millonario de la Plaza Mayor que nos dejaron el antiguo presidente de Emsule y su gerente, Olmedillas, actual gerente de Urbanismo.
Cuando se habla de macroproyectos de este tipo, con una inversión económica tan importante, uno debería ir por la calle “sacando pecho”, pero en este caso es todo lo contrario.
La Cantera es el "marrón" que se pasan entre Emsule y la concejalía de Deportes para librarse de toda responsabilidad. En Emsule comentan que ha de ser Deportes el que apechugue porque no fue el Ayuntamiento a través de sus presupuestos quien sufragó el proyecto. En Deportes claman al cielo por las deficiencias de la instalación, y protestan
off the record de que ahora tienen que invertir un dineral en mantenimiento, poniendo parches y haciendo modificaciones del proyecto, e incluso se quejan de que esto pasa porque nadie les comentó nada a la hora de redactar dicho proyecto y así salió de chapucero.
Pero los hechos están ahí:
-Antes de su inauguración, los campos de fútbol no tenían las medidas reglamentarias y tuvieron que añadirse “empalmes”.
-Su inauguración, en agosto de 2005, fue el típico show al que nos tenía acostumbrados el anterior presidente de Emsule. Tuvo hasta un concierto de Miguel Ríos por 60.000 euros del ala y unos macro fuegos artificiales por otros cerca de 70.000 euros. Ya sabéis, el “pan y circo” que no falte.
-En el primer aguacero que cayó, hubo corrimientos de tierra y se inundaron varias zonas. No funcionaban bien los desagües. Se cerró una puerta de entrada y tres años después el problema sigue, y la puerta sigue cerrada.
-Es imposible el acceso de los minusválidos, el ascensor está inoperativo desde aquellas inundaciones y es imposible que estas personas puedan llegar a las pistas o a los baños de La Cantera de forma cómoda. Por cierto, parece ser que cuando se inaugure el restaurante “La Cantera” los minusválidos por fin podrán subir en ascensor y disfrutar de las pistas ¡cruzando por medio del bar cuando esté abierto!
-El hecho de que el restaurante esté cerrado impide que los equipos tengan acceso directo a los baños, teniendo que rodear todo el edificio para llegar a ellos. ¿Por qué una obra privada y su apertura condiciona el uso normal de las instalaciones? Por ciento, en cuanto al nuevo bar-restaurante, nadie sabe cuándo se va a abrir. De hecho, hemos pedido el expediente sobre el estado de la licencia y no está siendo un asunto nada transparente.
-El césped de los campos de fútbol apenas ha durado tres años (y eso que era lo mejor del mundo mundial, costó 150 millones de pesetas y se ufanaban diciendo que provenía de Finlandia) y resulta que en este año se va a cambiar destinando una millonada del Plan de Inversión Estatal.
-Las pistas cubiertas son congeladores. Este invierno, ya ha sido el colmo.
Y digo yo, ¿somos el único Ayuntamiento que no pueda asegurarse de que en caso de que la obra no esté bien hecha o algo se estropee en unos meses, sea la constructora quien lo solucione? Por ejemplo, en Plaza Mayor, en apenas unas semanas, muchas baldosas del suelo estaban sueltas y se movían, las planchas de madera de los techos de los soportales se comenzaron a caer, las losas de granito de las paredes se despegaron… Y con La Cantera estamos en las mismas, con desperfectos que aparecieron pocos después de su inauguración, y se siguen arrastrando años después, y ahora nos cuesta mucho dinero arreglarlos. Pero nada, ya veremos cómo nuestros desgobernantes nos venden la moto con fotos y reportajes, y quien sabe si con su cóctel, su concierto y sus fuegos artificiales de rigor. ¿Esto también es demagogia?